La Tradición
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Es el año 476 d.C., el Imperio Romano de Occidente ha caído y con él, el manto
de la así llamada "Edad Oscura" se cierne sobre la tierra. Sin embargo, dicha
era se ilumina por el corazón de la antigüedad que aún late con energía,
haciendo correr la sangre como una flama ardiente, bella, noble, dulce, que
inspira a los héroes a realizar lo imposible.

El valor, el honor y la justicia de esa flama, hacen hervir las entrañas del héroe y
guían su pulso que blande firme la espada, elevándola hacia los cielos en pos
de la imortalidad. Hacia las doncellas, este fuego emerge como un dulce ardor
que inflama sus corazones en una pasión de valor, alegría y libertad.

Así, tuvo lugar la última Era donde el honor valía tanto como la vida; de hecho,
era la vida misma. El redoble de los tambores se unía a los cascos de los
corceles indomables en su recorrido por las montañas y los valles. Las cuerdas
acompañaban el fluir de las voces como antaño hiciera el río o el manantial. El
canto de los pájaros aún podía conmover el corazón como lo divino mismo que
se transporta allende su trino. La naturaleza, febril y misteriosa, aún se hacía
presente en los labios de miel y la piel de leche de sus ninfas, de sus musas o
de sus hadas.

Un Dios omnipotente ahora se conjuga con la plétora que antaño hiciera
sagrada a toda la naturaleza. El germen de su enfrentamiento, dará a luz una
tierra de fantasías inenarrables; la última época de los héroes y de los
inmortales.

Bienvenidos sean entonces, permitid a vuestros corazones ser libres. Escuchen,
una vez más, la voz de sus ancestros en el silencio que recorre la noche estival.
Esta es su herencia y Ustedes, son su presente.
El periodo que comprende de los siglos III y VIII de nuestra era, actualmente se
denomina "Antigüedad Tardía". Lo anterior para subrayar la gran etapa de transición
entre la Antigüedad y la Edad Media, y que se manifiesta, en lo económico, mediante
la sustitución del esclavismo por el modo de producción feudal; en lo social, por la
paulatina definición de los estamentos medievales; en lo cultural, por la paulatina
absorción de la cultura clásica por las culturas cristiana e islámica.
Aunado a los valores propios de las culturas griega y romana, se encuentran los elementos
culturales de los llamados pueblos bárbaros de Europa, tales como los celtas y las
comunidades nórdicas y germánicas, cuyas mitologías sobreviven hasta nuestros días.
Dicho marco genera un sincretismo manifiesto en las más diversas sagas y leyendas que
conforman la identidad de los actuales pueblos; en cada una, los valores de la divinidad,
particularmente concebidos por época y región, se unen al desarrollo físico, mental y
emocional del guerrero.
Participa de la tradición con Kamelot Classic, des-cubriendo la huella de tus ancestros. Re-descubre al héroe que mora en
tu interior y trae nuevamente a la vida sus valores, costumbres y cultura. Desde las raíces de Occidente en la antiguedad
clásica, hasta la vida y folclore de los pueblos bárbaros del este y propiamente, los ideales de caballería que recorrieron
los caminos de la alta y baja edad media, Kamelot Classic te ofrece el espacio de comunión con tus antepasados.
Participa con nosotros enviando tus historias, exponiendo tus temas y una vez al mes, caracterizando al héroe que vive en
tu interior; pero aún más importante, haciéndolo recorrer los caminos de asfalto y hierro de nuestros días.
Hechiceros y Guerreros
Hubo un tiempo donde la gente vivió en armonía con la madre Tierra. Ellos entendían
la fuerza de la naturaleza y la fuerza proveniente de sus más íntimos secretos. Las
tribus paganas europeas, creían en el balance entre los elementos, la armonía entre
dioses y diosas, luz y oscuridad, positivo y negativo. Para ellos no había línea
divisoria entre el día y la noche, el espíritu y el cuerpo, ni se distinguía en cuanto
esencia lo humano de lo animal.
Hubo un tiempo donde la gente vivió en armonía con la madre Tierra. Ellos entendían la
fuerza de la naturaleza y la fuerza proveniente de sus más íntimos secretos. Las tribus
paganas europeas, creían en el balance entre los elementos, la armonía entre dioses y
diosas, luz y oscuridad, positivo y negativo. Para ellos no había línea divisoria entre el día y la
noche, el espíritu y el cuerpo, ni se distinguía en cuanto esencia lo humano de lo animal.
Valores como el honor, el orgullo, la honestidad, la fuerza y la independencia caracterizaron
al guerrero como hombre de fuerza para este mundo de ancestrales credos.
La mujer, para este mundo, fue poseedora de una gran influencia. Su conocimiento y gran intuición fueron especialmente
apreciados. Desde los lejanos cielos de Grecia que recuerdan a la hechicera Cirse, hasta los clanes de la antiguedad tardía,
la tolerancia y el apasionamiento por la fuente primordial de la vida fueron característicos de estas culturas. Luego del
Cristianismo, durante la Alta Edad Media, varias leyes condenaron las creencias paganas, tendencia que se recrudeció
luego de las herejías cátara y la otra. Sin embargo, no fue sino hasta fines de la Edad Media (1420-1430) cuando quedó
definitivamente acuñado el términos para definir este tipo de creencias: brujería.
Así como la figura del mago, la del guerrero bárbaro ha llegado hasta nuestros días carcterizándose de innumerables
formas. Igualmente, participa con Kamelot Classic, crea tus clanes, mándanos tus comentarios y artículos, vivamos
nuevamente los mitos y los ritos que aún guardan con celo los antiguos bosques. Y desde luego, caracterízate y participa con
nosotros en una celebración que resucite el pasado.
Ordenes y Caballeros
La expansión del cristianismo entre los bárbaros constituyó una poderosa fuerza
aglutinadora de culturas y permitió la preservación de diferentes elementos de la
Antiguedad, tales como la Ley Romana. Los valores en torno a un único Dios y su
dogma revelado, afectó profundamente las mitologías de las tierras paganas, dando
lugar a una nueva figura del guerrero y nuevos valores, acentados sobre la defensa
de la fé y la salvación del alma inmortal.
Un importante e influyente ejemplo lo constituye la cultura bretona, en la cual, la figura de los
antiguos guerreros a caballo, mediante la reapropiación cristiana de la adoración por la
Dama del Lago, sirvió para constituir los 7 principios o código de caballería:
1.- Servir a la Dama del Lago
2.- Defender el Feudo que te haya sido confiado.
3.- Protegar a los débiles y defender el bien.
4.- Enfrentarse a los enemigos de la virtud y el orden.
5.- No retirarse jamás del combate.
6.- No traicionar la confianza del amigo.
7.- Ser siempre honorable y cortez.
Aunado a estos 7 principios existieron las llamadas "Reglas de Honor" que distinguían a los caballeros de Bretonia del
resto de caballeros del mundo:
1.- Un caballero sólo puede luchar en combate cuerpo a cuerpo.
2.- Un caballero siempre debe aceptar un desafío.
3.- Un caballero nunca desenfundará su espada contra otro caballero de Bretonia, salvo en Juicio de Dios o en Torneo.
4.- Un caballero jamás permitirá ser capturado por el enemigo.
5.- Un caballero jamás retrocederá ante el enemigo.
Del mismo modo, diferentes ordenes basadas en variados principios recorrieron la Baja y la Alta Edad Media, todos ellos
bajo la guía de la fé y singulares principios que de una forma u otra, tendían a reconocer el valor, la lealtad hacia la dama y
el feudo, y la defensa del bien.

Al final, la llegada de las armas de fuego planteo un nuevo tipo de combate, desprovisto de los códigos de caballería y
distante de los valores de la naturaleza de las antiguas civilizaciones y clanes. El arribo de la máquina, como de hecho ha
sido la gran metáfora de J.R.R. Tolkien, hizo de la vida un instrumento y del ser humano un objeto a la disposición de los
otros. Ya no se inculca el valor y el honor sino el servilismo; ya no se enseña a los hijos sobre las hazañas de los ancestros;
los valores de la vida han decaído.